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Unidad: Una Meta Espiritual
La Fe Bahá’í enseña que debemos aplicar la Regla Áurea en nuestros días. Esta norma no sólo se debe referir a nuestra familia o a los miembros de nuestra propia raza o nación. Al contrario, debería extenderse a todo el mundo, para así poner en práctica el principio de la unidad de la humanidad. Debemos dejar a un lado cualquier idea de superioridad para tratar a toda la humanidad con justicia, como si fueran nuestros hermanos y hermanas.
La Regla Áurea
Los Mensajeros de Dios en cada época han enseñado una antigua ley de justicia: la Regla Áurea. La enseñanza de tratar al otro como nos gustaría ser tratados está en el corazón de la fe religiosa. A pesar de ello, cumplir esta norma sigue siendo un reto y su aplicación en el mundo moderno requiere de una nueva perspectiva.
Los prejuicios tienen raíces profundas
Deshacerse de los prejuicios contra otros suena fácil pero es difícil llevarlo a la acción, pues vemos nuestras formas de pensar como parte integral de nuestra cultura o clase particular. Aunque todos sabemos que no podemos escoger nacer con una raza, nación, cultura, religión o género determinado, muchos creen que estos accidentes del nacimiento nos hacen superiores o inferiores a otros seres humanos.
Los prejuicios pueden ser superados
Uno de los principios de la Fe Bahá’í propone que debemos eliminar todo tipo de prejuicio de nuestras mentes y nuestros corazones. Pero, ¿cómo erradicar los prejuicios que se han enraizado, a veces sutil e inconscientemente, en nosotros?
Cuando nos esforzamos en nuestra vida diaria a través de la oración, la educación y las acciones de servicio a otros, podemos liberarnos gradualmente de nuestros prejuicios de raza, sexo, nacionalidad, apariencia física, edad, educación, clase social, religión y cultura.
La diversidad humana crea belleza
Bahá’u’lláh ha revelado que la verdadera unidad de la familia humana puede ser alcanzada solamente a través de la unidad en la diversidad, que significa no sólo tolerar sino apreciar las diferencias de raza, sexo, edad, educación, clase e individualidad. Este principio es un complemento necesario al concepto de unidad, porque sin él, la unidad podría llevar a la uniformidad y al conformismo.
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"Que nadie trate a su hermano en la forma como a él le disgustaría ser tratado". -- Islam
"No hagas a tu vecino nada que tú no deseas que él te haga a ti". -- Judaísmo
"La verdadera ley es respetar y obrar con las cosas de otros de la misma manera como se obra con las propias". -- Hinduismo
"Todas las cosas que tú quieres que los hombres hagan contigo, debes hacerlas con ellos". -- Cristianismo
"Bendito aquel que prefiere a su hermano antes que a sí mismo". -- Fe Bahá’í
"Debemos buscar para los demás la felicidad que deseamos para nosotros mismos". -- Budismo
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