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La Unidad Espiritual
Unidad de Dios
En los Escritos Sagrados de la Fe Bahá’í se explica que aunque hay muchos nombres para designar a la divinidad, existe un solo Dios.
Dios quiere que estemos unidos: la unidad es nuestro propósito. Este mundo fue creado para que la humanidad viva en paz como familia. El ideal bahá’í de la unidad mundial está basada en la creencia en que el propósito de Dios para nosotros es lograr la unidad.
La unidad es una realidad
El concepto de la unidad de la humanidad no es un simple sentimentalismo o una expresión de esperanza. Tiene implicaciones profundas para la sociedad. Las enseñanzas bahá’ís describen cómo este principio espiritual debería ser traducido a la acción en nuestras vidas.
Unidad de las Religiones
La humanidad ha comenzado a considerarse como una sola. Los prejuicios que alguna vez parecían definir diferencias en la condición humana están desapareciendo. La igualdad entre los géneros, por ejemplo, se ha vuelto un concepto aceptado a nivel internacional... La alucinación de superioridad racial se ha estigmatizado de tal manera que ninguna sociedad puede estar asociada con ello. Mientras los conflictos siguen proyectando su sombra sobre el mundo y aunque no todo el mundo participe por igual en la re-formación y redefinición del orden internacional, esta creciente conciencia de la unicidad del mundo como un solo hogar ha alcanzado, en el transcurso del siglo 20, un punto “del que no hay retorno creíble”.
Por lo tanto, es trágico que religiones organizadas, en vez de contribuir a esta tendencia unificadora, estén ampliamente “paralizadas en la puerta del futuro.” Particularmente por “prestar atención al fanatismo”, la religión actúa demasiadas veces como “uno de los más formidables obstáculos” ante la misma causa de la paz y armonía que forman la base de la existencia. Las religiones establecidas se encuentran atrapadas en doctrinas de “acceso privilegiado a la verdad” que han llevado al mundo a los conflictos mas amargos que han agobiado a los pueblos de la tierra. Como resultado, desastrosas erupciones de fanatismo continúan ocurriendo y las religiones siguen disputándose la llave para tener el rol de liderazgo en los asuntos del mundo.
Grandes segmentos de la población del mundo continúan buscando guía religiosa. La religión permanece como elemento esencial e imperecedero de la conciencia humana, un poder que alcanza la “raíz de la motivación” de la humanidad. Constituye la esencia de la fuerza civilizadora en la historia y, como tal, la unidad de la humanidad no puede avanzar efectivamente sin una infusión de espiritualidad.
Para la religión, sin embargo, en su rol crucial dentro de una confrontación mundial religiosa, el liderazgo debe sin ambigüedades resonar en contra de aserciones de acceso exclusivo a la verdad, que son las únicas fuentes más importantes de desunión. La validez de todas las religiones principales debe ser aceptada por completo. Debe ser aceptada la comprensión, ya intuitiva para muchos, de que la verdad y la espiritualidad son accesibles a toda la humanidad por igual y que “Dios es uno y, más allá de toda la diversidad de cultura e interpretación humana, la religión también es una”.
Haga clic aquí para ver el Mensaje a los Líderes Religiosos del Mundo por la Casa Universal de Justicia, acerca de la unidad de la religión.
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El Santuario de Bahá'u'lláh
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"En la búsqueda del principio de la unidad orgánica de la humanidad, los escritos bahá'ís abogan por la erradicación de los prejuicios de raza, credo, clase, nacionalidad y sexo. Abogan por la sistemática eliminación de todas las formas de superstición, las cuales entorpecen el progreso humano e imposibilitan alcanzar el equilibrio entre los aspectos materiales y espirituales de la vida, equilibrio a su vez dependiente de otros principios como la libre investigación de la verdad y la armonía entre la ciencia y la religión.
Los escritos bahá'ís estimulan el desarrollo de los talentos perso- nales mediante la adquisición de conocimientos y la formación profesional, pues la práctica de un oficio o profesión no sólo es necesaria para la satisfacción de la persona, sino también para el enriquecimiento de la sociedad en general.
Abogan por la participación plena de hombres y mujeres en todos los aspectos de la vida comunitaria, (elecciones, administración y toma de decisiones), con especial cuidado por respetar el principio bahá'í de la igualdad de oportuni- dades, derechos y privilegios de ambos sexos. Asimismo, abogan por la promoción del principio de la educación universal y obligatoria".
- 'Abdu'l-Bahá
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Búsqueda de la Unidad Racial
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