La Revelación Progresiva

Bahá’u’lláh enseña que Dios ha mandado Mensajeros para ayudar al avance de la sociedad humana ,así como proveer de
crecimiento espiritual al individuo. Juntos, estas apariciones sucesivas de Enviados inspirados constituyen parte de un gran plan
integrado. Los bahá’ís ven el proceso de la Revelación divina como una continuidad, sin comienzo ni fin. Todas las religiones son
capítulos de una religión desplegada por Dios. Esta evolución de la Religión de Dios se llama
“Revelación Progresiva”, ya que cada
Mensajero trae nuevas leyes y enseñanzas que permiten a la humanidad progresar a la siguiente etapa de su progreso social,
material y espiritual.


Educadores divinos

Una buena analogía es la del estudiante que avanza de un grado a otro, recibiendo a cada nivel instrucción de diferentes maestros.
La profundidad de cada lección no depende del conocimiento del profesor. Más bien, mientras mas crece la madurez y el
conocimiento del estudiante, más complejos se vuelven las lecciones. El maestro sólo ofrece al estudiante lo que puede captar en
cada nivel de su avance. Cada profesor sucesivo refuerza lo que el estudiante ha aprendido del anterior y añade algo más. Lo
mismo sucede con los Mensajeros de Dios, a quienes Baha’u’llah se refriere como
“Educadores Divinos”.


Todos los Mensajeros divinos hablan con la voz de Dios

Dios ha ordenado, en palabras de Bahá’u’lláh, “que en cada edad y dispensación, un Alma pura e inmaculada se haga manifiesta
en los reinos de la tierra y del cielo”.
La voz de este Enviado divino es ”la voz de Dios mismo. Todos los Mensajeros divinos son
considerados como un solo alma y la misma persona..."

"Todos ellos" -
conforme al testimonio de Bahá'u'lláh- "habitan en el mismo tabernáculo, se remontan en el mismo cielo, están
sentados en el mismo trono, pronuncian las mismas palabras, y proclaman la misma Fe".


La Luz de Dios viene a través de sus Enviados

De acuerdo con Bahá’u’lláh, los Mensajeros de Dios son como espejos perfectos que reflejan la luz del sol. La luz de Dios se
refleja en ellos, pero ese reflejo no es idéntico a la fuente de la luz; el espejo no es Dios.



































“Manifestaciones de Dios”

Bahá’u’lláh usa la terminología “Manifestación de Dios” en referencia a estos Enviados, Mensajeros o Profetas escogidos, porque
son la encarnación de los atributos de Dios Mismo. Ellos nos muestran ó “manifiestan” las cualidades y perfecciones de Dios,
como el espejo manifiesta el sol.

'Abdu’l-Bahá clarifica que hay dos tipos de 'profetas':


...son Manifestaciones proféticas universales e independientes Abraham, Moisés, Cristo,
Mahoma, el Báb y Bahá'u'lláh. Los demás, a saber, los seguidores y difusores, son Salomón,
David, Isaías, Jeremías y Ezequiel. Los Profetas independientes son fundadores de una nueva
religión; hacen de los hombres nuevas criaturas; cambian la moral pública; promueven nuevas
costumbres y normas; en fin, renuevan el ciclo y la Ley. Su aparición es como la llegada de la
primavera, que atavía a todos los seres de la tierra con una nueva vestidura y les confiere nueva
vida”.
En referencia a la segunda clasificación de profetas que son seguidores, ellos también promueven la Ley de Dios, hacen conocer la
religión de Dios y proclaman su Palabra. Sin embargo, son como la luna, que por si sola no tiene poder o fuerza, excepto lo que
recibe del sol, que es como los Profetas independientes.
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